La familia Moto G ha cambiado bastante con el paso de los años. Lo que comenzó como una serie enfocada principalmente en ofrecer lo necesario a un precio accesible ahora tiene modelos que se acercan cada vez más a terrenos que anteriormente estaban reservados para gamas superiores. El Motorola Moto G Max es probablemente uno de los mejores ejemplos de esta evolución.
Estamos ante uno de los Moto G más completos que Motorola ha lanzado hasta ahora, con una pantalla AMOLED de alta resolución, cámara principal de 200 MP, una construcción preparada para aguantar bastante más de lo habitual y una batería que cumple sin demasiados problemas. Sin embargo, también encontramos algunas decisiones que dejan claro que seguimos hablando de un dispositivo de gama media. Después de utilizarlo durante varios días, estas son nuestras impresiones.

Un diseño sencillo que se siente bien construido
Motorola lleva un tiempo siguiendo una línea de diseño bastante reconocible y el Moto G Max no intenta cambiar demasiado la fórmula. Tenemos un teléfono grande debido principalmente a su pantalla de 6.8 pulgadas, pero sorprendentemente delgado y relativamente ligero para sus dimensiones. El equipo ronda los 183 gramos y tiene un grosor cercano a los 7.4 mm, algo que ayuda bastante cuando llevamos varias horas utilizándolo.
La parte trasera utiliza un acabado suave que también evita en buena medida el problema de las huellas que encontramos en equipos con superficies completamente brillantes. No pretende parecer un teléfono excesivamente lujoso, pero tampoco transmite esa sensación de plástico barato que todavía encontramos en algunos dispositivos de gama media.
Uno de los puntos más interesantes está realmente en su resistencia. Motorola incorpora Gorilla Glass 7i para proteger la pantalla, además de certificaciones IP66, IP68 e IP69 y MIL-STD-810H. Esto no significa que podamos maltratar el teléfono deliberadamente, pero sí aporta bastante tranquilidad ante accidentes cotidianos, lluvia, polvo o alguna caída ocasional.

La pantalla es fácilmente uno de sus mejores apartados
Si existe un componente donde el Moto G Max consigue llamar nuestra atención rápidamente es la pantalla. Tenemos un panel Extreme AMOLED de aproximadamente 6.8 pulgadas con resolución 1.5K y una frecuencia de actualización de hasta 120 Hz. Motorola anuncia además niveles máximos de brillo de hasta 5,000 nits bajo determinadas condiciones.
Más allá de las cifras, la experiencia es bastante buena. Los colores tienen la intensidad que esperamos de un panel AMOLED, los negros son profundos y la resolución adicional se agradece especialmente al consumir películas, series, fotografías o simplemente navegar durante bastante tiempo. También tenemos buenos ángulos de visión y suficiente brillo para utilizarlo en exteriores sin sufrir demasiado para distinguir lo que aparece en pantalla.
Los 120 Hz hacen que desplazarnos por los menús y aplicaciones se sienta considerablemente más fluido. No es una característica nueva dentro de la gama media, pero combinada con la resolución y calidad general del panel termina convirtiendo la pantalla en uno de los principales argumentos para elegir este teléfono.
El apartado multimedia está acompañado por altavoces estéreo con Dolby Atmos y certificación Hi-Res Audio. Tenemos buen volumen y suficiente claridad para ver contenido, jugar o escuchar música sin depender siempre de audífonos. Evidentemente unos buenos auriculares siguen ofreciendo una experiencia superior, pero los altavoces cumplen bastante bien para el uso cotidiano.

Buen rendimiento, aunque aquí encontramos su principal límite
En el interior encontramos un MediaTek Dimensity 6400 acompañado por 8 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento. También tenemos RAM Boost, que utiliza parte del almacenamiento como memoria virtual, aunque no debemos confundir esto con tener físicamente una mayor cantidad de RAM.
Para redes sociales, fotografía, navegación, reproducción multimedia y prácticamente cualquier aplicación cotidiana, el Moto G Max se mueve correctamente. Las animaciones son fluidas y podemos cambiar entre aplicaciones sin encontrar problemas importantes. También es posible jugar títulos relativamente exigentes siempre que tengamos expectativas razonables con los ajustes gráficos.
Es precisamente aquí donde aparece una de nuestras principales críticas. El Dimensity 6400 cumple, pero no está al mismo nivel que el resto del hardware del teléfono. Mientras la pantalla y la cámara parecen intentar acercar al Moto G Max hacia una categoría superior, el procesador nos recuerda rápidamente que seguimos utilizando un gama media.
Esto tampoco significa que estemos frente a un teléfono lento. Para la enorme mayoría de tareas ofrece potencia suficiente y durante nuestro uso no encontramos problemas que arruinaran la experiencia. Simplemente no sería nuestra primera recomendación si la prioridad absoluta son los videojuegos, el máximo rendimiento posible o tener un procesador con mayor margen para los próximos años.

200 megapíxeles que no están únicamente para decorar la ficha técnica
Motorola ha puesto buena parte de sus esfuerzos en la cámara principal del Moto G Max y tenemos un sensor de 200 MP con estabilización óptica de imagen. Como ocurre prácticamente siempre con estas resoluciones, las fotografías normalmente no se guardan utilizando los 200 MP completos. El sensor combina múltiples píxeles para generar imágenes de menor resolución buscando capturar más información y aprovechar mejor la luz disponible.
Durante el día podemos conseguir fotografías con muy buen nivel de detalle, colores agradables y un rango dinámico bastante competente. La cámara tampoco necesita condiciones perfectas para conseguir resultados utilizables y la estabilización óptica ayuda tanto al realizar fotografías con poca iluminación como cuando no tenemos completamente firme el teléfono.
No sustituye a los mejores sistemas fotográficos de la gama alta, pero probablemente estamos ante uno de los apartados donde más se nota la evolución de los Moto G. También tenemos un zoom 2x aprovechando la resolución del sensor principal que funciona bastante bien cuando existe suficiente iluminación y puede resultar mucho más útil de lo que inicialmente podríamos pensar.














La cámara secundaria es un ultra gran angular de 8 MP. Cumple para fotografías de paisajes, grupos o situaciones donde necesitamos ampliar el campo de visión, aunque la diferencia respecto al sensor principal es evidente, especialmente cuando comienza a disminuir la iluminación. En la parte frontal encontramos una cámara de 32 MP que entrega buenos resultados para selfies, videollamadas y redes sociales.
En términos generales tenemos un sistema de cámaras bastante competente para su categoría, aunque claramente es el sensor principal el que carga con buena parte de la experiencia. Los 200 MP pueden funcionar muy bien como herramienta de marketing, pero afortunadamente detrás de esa cifra también encontramos una cámara que entrega buenos resultados.

Android 16 con la experiencia conocida de Motorola
El Moto G Max llega con Android 16 y Hello UX. Motorola mantiene una de las interfaces más sencillas dentro de Android precisamente porque no intenta transformar completamente el sistema operativo. Tenemos una apariencia relativamente cercana a Android tradicional, acompañada por las opciones de personalización y gestos que la compañía ha desarrollado durante años.
También encontramos Moto Secure, Smart Connect y herramientas de Google como Circle to Search y Gemini. Smart Connect sigue siendo especialmente interesante si tenemos otros dispositivos compatibles, ya que permite integrar el teléfono con computadoras, tablets o pantallas externas de una manera bastante sencilla.
La experiencia general es limpia y fácil de entender incluso para alguien que nunca haya utilizado anteriormente un teléfono Motorola. Los clásicos gestos de la compañía continúan presentes y siguen siendo pequeños añadidos que terminamos utilizando más de lo esperado, especialmente acciones como girar rápidamente el teléfono para abrir la cámara o activar la linterna mediante un movimiento.


Una batería que aguanta perfectamente una jornada
Motorola equipa al Moto G Max con una batería de 5,200 mAh. No parece una cifra particularmente extraordinaria en 2026, especialmente cuando algunos fabricantes ya están apostando por capacidades bastante superiores, pero combinada con el Dimensity 6400 ofrece una autonomía bastante buena.
En un uso cotidiano podemos completar el día sin demasiadas preocupaciones y, dependiendo de nuestra actividad, todavía conservar suficiente carga para comenzar el siguiente. Evidentemente jugar durante varias horas, utilizar constantemente la cámara o mantener el brillo elevado reduce considerablemente esta cifra, pero para un uso convencional es difícil tener problemas para llegar al final de la jornada.
Tenemos carga TurboPower de alrededor de 30/33 W dependiendo del mercado. Es suficiente para recuperar batería relativamente rápido, aunque aquí Motorola tampoco intenta competir contra fabricantes que actualmente ofrecen cargas considerablemente más potentes. Cumple con lo necesario, pero es otro de los apartados donde todavía existe margen de mejora.

Entonces, ¿vale la pena el Moto G Max?
El Motorola Moto G Max es un teléfono interesante precisamente porque sus mejores características están en apartados que utilizamos todos los días. Tenemos una excelente pantalla AMOLED 1.5K de 120 Hz, una cámara principal de 200 MP bastante competente, buena autonomía, altavoces estéreo, 256 GB de almacenamiento, conectividad 5G y una resistencia al agua y polvo superior a la que normalmente encontramos dentro de esta categoría.
Su principal punto débil está en el procesador. El Dimensity 6400 cumple perfectamente para un usuario convencional, pero queda un poco por debajo de lo que esperaríamos viendo el resto de las especificaciones. Especialmente si nuestra prioridad son los videojuegos, existen alternativas con mayor potencia. También habría sido interesante encontrar una carga rápida más agresiva y un ultra gran angular que estuviera un poco más cerca de la calidad del sensor principal.
Aun con estos detalles, el Moto G Max consigue ser uno de los Moto G más equilibrados que hemos probado recientemente. Además, cuando aparece con descuentos cercanos a los 7,000 pesos mexicanos, la propuesta se vuelve considerablemente más atractiva que a su precio original.
Motorola no intenta convertirlo en un gama alta disfrazado. Estamos ante un gama media que concentra buena parte de sus esfuerzos en una excelente pantalla, una cámara principal que realmente podemos aprovechar y características de resistencia que pueden marcar una diferencia en el uso cotidiano. Para una buena cantidad de usuarios, probablemente estos apartados terminen siendo más importantes que tener el procesador más potente de su categoría.

