Desde que vimos Duskfade por primera vez nos llamó la atención por algo bastante sencillo: parecía uno de esos juegos de plataformas y aventura que disfrutábamos hace años. Después de jugarlo, esa impresión se mantiene y probablemente sea una de las cosas que más nos gustaron.
La nueva aventura desarrollada por Weird Beluga tiene influencias bastante claras. Es difícil jugarlo sin recordar por momentos a Kingdom Hearts, Ratchet & Clank o Jak and Daxter, especialmente por la forma en la que están construidos sus escenarios, el plataformeo y el tipo de aventura que propone.
Eso no quiere decir que simplemente copie lo que hicieron aquellos juegos. Duskfade toma muchas ideas conocidas y las utiliza para crear su propia aventura, con resultados que en general nos dejaron bastante satisfechos.

Un mundo detenido en el tiempo
La historia sigue a Zirian, un joven que termina involucrado en una misión para rescatar a su hermana después de que una misteriosa Torre del Reloj provoque que el mundo quede sumido en una noche eterna.
Durante el camino conocemos también a Cuckoo, un pequeño compañero mecánico que nos acompaña durante buena parte de la aventura.
La historia funciona bien para el tipo de juego que tenemos enfrente. No intenta complicar demasiado las cosas y sirve principalmente como motivo para visitar diferentes mundos, conocer personajes y descubrir poco a poco qué está sucediendo.
También toca algunos temas relacionados con el paso del tiempo, los recuerdos y la pérdida, aunque sin dejar de lado el tono ligero que mantiene durante buena parte del recorrido.

El plataformeo es donde mejor funciona
Buena parte de nuestro tiempo en Duskfade consiste en movernos por los escenarios y aquí es donde encontramos sus mejores momentos.
Zirian puede saltar, deslizarse, utilizar un gancho, planear y combinar diferentes movimientos para superar obstáculos. Poco a poco aparecen nuevas situaciones que nos obligan a utilizar varias de estas habilidades prácticamente al mismo tiempo.
Podemos pasar de un salto a utilizar el gancho, caer sobre un riel y terminar planeando hasta otra plataforma. Cuando conseguimos encadenar correctamente todos estos movimientos, recorrer los niveles se vuelve bastante entretenido.
Los escenarios también esconden coleccionables y algunos caminos secundarios, por lo que explorar tiene cierto incentivo más allá de simplemente llegar al siguiente objetivo.
Además, existe suficiente variedad entre las diferentes zonas. Pasamos por bosques, zonas acuáticas, áreas desérticas y escenarios suspendidos en las alturas, entre otros lugares. Cada uno introduce algunos cambios visuales y mecánicos para que avanzar no se sienta exactamente igual todo el tiempo.

El combate se queda un poco atrás
Aunque el plataformeo nos gustó bastante, con el combate tuvimos una experiencia más irregular.
Zirian cuenta con ataques cuerpo a cuerpo, esquivas y diferentes habilidades que podemos utilizar durante los enfrentamientos. Durante las primeras horas funciona bastante bien y ayuda a cambiar el ritmo entre las diferentes secciones de exploración.
El problema es que después comienza a sentirse repetitivo. La variedad de enemigos tampoco ayuda demasiado. Conforme avanzamos empezamos a encontrarnos con situaciones bastante similares y rápidamente aprendemos qué estrategia utilizar contra cada tipo de rival.
Los jefes consiguen romper un poco esa sensación, sobre todo cuando el juego mezcla los enfrentamientos con algunas de sus mecánicas de movimiento y plataformas.
No diríamos que el combate sea malo. Simplemente sentimos que no evoluciona tanto como otras partes del juego y termina siendo uno de sus apartados menos interesantes.

Algunos problemas con el control
Otro punto que creemos que necesita ajustes es el control.
La mayor parte del tiempo responde correctamente, pero tuvimos algunas situaciones en las que Zirian no hizo exactamente lo que esperábamos. Esto se nota principalmente durante secciones que requieren movimientos rápidos o saltos bastante precisos.
En un juego donde buena parte de la experiencia depende precisamente del plataformeo, estos momentos pueden llegar a ser molestos.
También encontramos algunos bugs durante nuestra partida. No tuvimos ningún problema que nos impidiera continuar ni nada que arruinara completamente la experiencia, pero sí suficientes detalles como para mencionarlos.
Son aspectos que probablemente puedan corregirse mediante actualizaciones y que ayudarían bastante a que algunas secciones se sientan más precisas.

Las comparaciones con los clásicos son inevitables
Probablemente uno de los juegos que primero se nos vino a la cabeza mientras jugábamos fue Kingdom Hearts, especialmente por el diseño de algunos personajes y por esa idea de viajar entre mundos completamente diferentes.
Pero conforme avanzamos también encontramos bastante de Ratchet & Clank y Jak and Daxter.
Los rieles, los escenarios tridimensionales, las plataformas, los coleccionables y la manera en la que cada zona intenta introducir alguna mecánica diferente recuerdan bastante a esa generación de juegos.
Y creemos que ahí está buena parte del atractivo de Duskfade.
Actualmente no tenemos tantos juegos de este estilo como hace algunos años. Aquí no encontramos un enorme mundo abierto lleno de indicadores ni una cantidad exagerada de actividades secundarias. Tenemos diferentes escenarios que recorremos mientras avanzamos en la historia, conseguimos coleccionables y superamos pequeños desafíos. Es una estructura bastante más sencilla y, al menos en nuestro caso, funcionó.

Un apartado visual que funciona muy bien
Visualmente también nos dejó buenas impresiones., Duskfade apuesta por escenarios bastante coloridos y utiliza constantemente elementos relacionados con relojes, engranes y el paso del tiempo para mantener cierta coherencia entre sus diferentes mundos.
No todos los escenarios nos gustaron por igual, pero sí encontramos varias zonas bastante bonitas y con suficiente detalle como para detenernos de vez en cuando a observarlas.
La música acompaña bien el recorrido y cambia dependiendo de las situaciones, aunque sin intentar robar demasiado protagonismo.
En general, tanto el diseño artístico como la banda sonora ayudan bastante a mantener ese tono de aventura que busca el juego.

Una aventura que disfrutamos a pesar de sus problemas
Al terminar Duskfade, nos quedamos con una experiencia bastante positiva.
No todo funciona igual de bien. El combate podría tener más variedad, los enemigos comienzan a repetirse, encontramos algunos bugs y definitivamente creemos que el control todavía necesita ciertos ajustes, principalmente en las partes que requieren mayor precisión.
Pero ninguno de estos problemas terminó siendo suficiente para evitar que disfrutáramos la aventura. Lo que más nos gustó fue precisamente algo bastante simple: nos recordó a una época en la que este tipo de juegos eran mucho más comunes.
Hubo momentos en los que pensamos inmediatamente en Kingdom Hearts, otros que nos recordaron a Ratchet & Clank y algunos más donde sentimos claramente esa influencia de Jak and Daxter. No porque Duskfade haga exactamente lo mismo, sino porque utiliza muchas de las ideas que hicieron divertidos a aquellos juegos.
Si creciste jugando este tipo de aventuras durante la generación de PlayStation 2, probablemente vas a encontrar varias cosas familiares aquí.
Duskfade tiene margen para mejorar y algunos apartados se sienten menos trabajados que otros, pero consigue algo importante: durante la mayor parte de nuestra partida simplemente nos divertimos recorriendo sus mundos, buscando coleccionables y descubriendo qué venía después.

