¿Qué pasaría si el Estado pudiera decidir cuándo tienes permitido tener relaciones sexuales? Esa es la particular premisa de Sólo por una noche, la nueva comedia romántica de Will Gluck, protagonizada por Callum Turner y Monica Barbaro.

La película imagina una sociedad en la que las relaciones sexuales fuera del matrimonio están prohibidas durante 364 días del año. Solo existe una excepción: una noche de 12 horas en la que las personas solteras pueden tener relaciones legalmente.

En ese escenario conocemos a Owen y Allie, dos desconocidos que coinciden durante esa noche y mientras el resto de la ciudad parece concentrarse en aprovechar la libertad sexual temporal, terminan buscando algo más que un encuentro pasajero. Pero el elemento que hace particularmente interesante a Sólo por una noche es la tecnología que se utiliza para detectar relaciones íntimas fuera del matrimonio.

El cuerpo funciona como mecanismo de vigilancia.

Los ciudadanos llevan un bio-injerto en la muñeca que visualmente funciona como un tatuaje. Owen tiene un murciélago y Allie un faro. Lo que parece un elemento de identidad personal es en realidad parte de un sistema de vigilancia.

Los biosensores monitorean cambios biológicos relacionados con la actividad sexual y pueden alertar a las autoridades cuando detectan una posible infracción. El dispositivo también forma parte de las reglas que obligan a utilizar protección durante las relaciones.

La idea resulta inquietante precisamente porque la película presenta esta tecnología como algo cotidiano. Nadie parece sorprenderse demasiado por llevar un dispositivo capaz de convertir una actividad íntima en información para el gobierno.

Una distopía que termina siendo una historia de amor.

Sólo por una noche podría haber profundizado mucho más en las consecuencias políticas y sociales de su premisa. La película plantea preguntas sobre privacidad, vigilancia tecnológica, libertad individual y control estatal, pero decide mantenerlas como telón de fondo para concentrarse en la relación entre Owen y Allie, esa decisión funciona bien, ya que las situaciones hilarantes que pasan los protagonistas te arrancarán una sonrisa.

Turner y Barbaro consiguen darle ligereza a una historia que en otras manos, podría haberse convertido en una distopía mucho más oscura.

Al final resulta ser una película entretenida que utiliza una premisa absurda para hablar de algo bastante real: la normalización de tecnologías capaces de recopilar información cada vez más íntima sobre nosotros.

Veredicto:

La película funciona como una comedia romántica muy divertida, tiene a los protagonistas como una pareja capaz de sostener la historia, los giros en la trama son predecibles. Sin embargo lo más interesante está en el futuro distópico donde se desarrolla este romance.

Si quieres pasar un rato desconectado del mundo y solo quieres divertirte viendo una comedia romántica, está es tú película.

Calificación: 7/10

Se estrena el 27 de agosto en Cinepolis

Por Angel Sánchez

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