One More Level, el estudio responsable de Ghostrunner, regresa con una propuesta que busca darle una perspectiva diferente al género soulslike. Valor Mortis nos transporta a una Europa devastada por la guerra, donde la muerte es apenas el comienzo de una aventura que combina historia, terror y combates despiadados. Pero ¿realmente consigue destacar entre tantos juegos que intentan replicar la fórmula de FromSoftware?
Durante los últimos años hemos visto cómo el género soulslike ha ganado una enorme popularidad, al punto de que prácticamente cualquier estudio quiere tener su propia interpretación de la fórmula que popularizó Dark Souls. Sin embargo, encontrar una identidad propia dentro de este género es cada vez más complicado, especialmente cuando las comparaciones con títulos como Bloodborne, Sekiro o Elden Ring resultan inevitables.
Es precisamente aquí donde Valor Mortis intenta hacer algo diferente. En lugar de presentarnos otra aventura de fantasía oscura en tercera persona, apuesta por una perspectiva en primera persona y una ambientación inspirada en las guerras napoleónicas, incorporando elementos sobrenaturales que transforman un periodo histórico en una auténtica pesadilla.
Y aunque su propuesta no está libre de problemas, hay suficientes elementos interesantes como para prestarle atención.

Una Europa donde la muerte no significa el final
La historia nos pone en los zapatos de William Dowsett, un soldado británico que se unió al ejército de Napoleón Bonaparte y terminó perdiendo la vida durante sus campañas militares. Sin embargo, por razones que iremos descubriendo, nuestro protagonista regresa de entre los muertos para encontrarse con una Europa completamente distinta a la que conocía.
Una misteriosa plaga ha comenzado a transformar a los soldados y habitantes del continente en criaturas grotescas, mientras que los horrores de la guerra parecen haberse mezclado con fuerzas que van mucho más allá de nuestra comprensión.
Lo interesante de esta premisa es cómo aprovecha acontecimientos históricos para construir una realidad alternativa donde personajes reconocibles conviven con monstruos, conspiraciones y poderes sobrenaturales.
La figura de Napoleón tiene una importancia considerable dentro de la narrativa, y su presencia contribuye a generar una sensación constante de incertidumbre sobre lo que realmente está ocurriendo.
Sin entrar en spoilers, uno de los principales atractivos de Valor Mortis es descubrir qué provocó esta transformación del continente y cuál es el verdadero papel de William dentro del conflicto.
Eso sí, aunque la ambientación consigue despertar curiosidad, el desarrollo narrativo no siempre mantiene el mismo nivel de interés. Hay momentos donde el misterio funciona bastante bien, pero otros en los que la historia parece avanzar principalmente para justificar nuestro siguiente enfrentamiento.

Un soulslike que se siente diferente
Probablemente el aspecto más llamativo de Valor Mortis sea su sistema de combate. Estamos acostumbrados a que los soulslike nos permitan observar a nuestro personaje desde una perspectiva externa, algo especialmente útil para identificar los movimientos enemigos y reaccionar ante sus ataques.
Aquí las cosas cambian considerablemente. Al utilizar una cámara en primera persona, los enfrentamientos adquieren una sensación de cercanía que puede resultar bastante intimidante. Cada enemigo ocupa una parte importante de nuestra visión, y calcular correctamente las distancias se convierte en una habilidad fundamental.
El combate gira alrededor de ataques cuerpo a cuerpo, esquivas y, especialmente, el famoso parry, esa mecánica que nos permite desviar un golpe enemigo cuando presionamos el botón en el momento adecuado.
Si disfrutaste Sekiro, seguramente encontrarás familiar esta filosofía de combate, donde aprender los patrones de nuestros adversarios resulta mucho más importante que simplemente atacar sin pensar.
La diferencia es que Valor Mortis incorpora armas de fuego propias de su época y habilidades sobrenaturales que amplían nuestras posibilidades ofensivas.
Esto permite combinar diferentes herramientas durante los enfrentamientos, evitando que toda la experiencia dependa exclusivamente de nuestra espada.
Sin embargo, también existe una curva de aprendizaje importante. La perspectiva en primera persona puede complicar la lectura de ciertos ataques, especialmente cuando tenemos varios enemigos alrededor o cuando nos enfrentamos a criaturas considerablemente más grandes que nosotros.
Es una propuesta que puede resultar muy satisfactoria cuando conseguimos dominarla, pero también bastante frustrante cuando las cosas no salen como esperamos.

Morir, aprender y volver a intentarlo
Como cualquier buen representante del género, Valor Mortis entiende que la muerte forma parte fundamental de su experiencia.
Aquí no se trata únicamente de mejorar nuestras estadísticas o conseguir armas más poderosas, sino de comprender cómo funciona cada enfrentamiento.
Los enemigos cuentan con patrones de ataque que debemos reconocer, mientras que los jefes representan pruebas donde nuestra paciencia, capacidad de reacción y conocimiento de las mecánicas son puestos a prueba.
Y justamente los enfrentamientos contra jefes son uno de los apartados más interesantes del juego.
Algunos consiguen aprovechar muy bien la perspectiva en primera persona para transmitir una sensación de peligro considerable, especialmente cuando tenemos enfrente criaturas gigantescas capaces de eliminarnos después de cometer unos cuantos errores.
No obstante, la dificultad tampoco está perfectamente equilibrada.
Existen situaciones donde ciertos ataques o combinaciones de enemigos pueden sentirse más injustos que desafiantes. Esto es particularmente importante en un género donde existe una línea muy delgada entre una dificultad satisfactoria y una experiencia frustrante.
Porque una cosa es morir después de cometer un error y otra muy diferente es sentir que el juego no nos proporcionó las herramientas necesarias para reaccionar.
Afortunadamente, cuando sus mecánicas funcionan correctamente, Valor Mortis consigue transmitir esa satisfacción característica de los soulslike: superar un enfrentamiento que inicialmente parecía imposible.

Exploración, escenarios y dirección artística
Otro de los aspectos donde Valor Mortis consigue construir una identidad interesante es su ambientación.
La Europa del siglo XIX sirve como escenario para una aventura que combina arquitectura histórica, campos de batalla devastados, construcciones abandonadas y criaturas que parecen sacadas de una pesadilla.
La dirección artística aprovecha muy bien este contraste entre lo histórico y lo sobrenatural, presentando lugares que inicialmente podrían parecer relativamente normales, pero que rápidamente revelan los horrores provocados por la misteriosa plaga.
Además, los escenarios incorporan rutas alternativas, secretos y atajos que recompensan nuestra curiosidad.
Aquí también encontramos cierta influencia de los metroidvania, pues algunas habilidades permiten acceder a zonas que anteriormente permanecían fuera de nuestro alcance.
Sin embargo, la exploración no siempre resulta tan gratificante como debería.
Aunque descubrir caminos secundarios puede ser interesante, algunas recompensas carecen del impacto necesario para justificar el esfuerzo, mientras que determinados segmentos de plataformas pueden interrumpir el ritmo de la aventura.
Esto último resulta especialmente curioso considerando que One More Level tiene bastante experiencia con el movimiento en primera persona gracias a Ghostrunner.
Aun así, Valor Mortis demuestra que el estudio sabe construir escenarios visualmente atractivos y aprovechar su ambientación para generar tensión.

Apartado técnico: una experiencia con detalles por mejorar
Visualmente, Valor Mortis tiene momentos bastante interesantes, principalmente gracias a su dirección artística y al diseño de sus enemigos.
La combinación de escenarios destruidos, iluminación sombría y criaturas grotescas contribuye a crear una atmósfera que por momentos se acerca al terror.
No obstante, también es importante mencionar que algunos análisis de lanzamiento han señalado problemas de rendimiento, cierres inesperados y errores puntuales durante determinados enfrentamientos.
No significa que todos los jugadores necesariamente vayan a encontrarse con estas situaciones, pero sí representa un aspecto que debe considerarse, especialmente en una experiencia donde la precisión de los controles es fundamental.
En el apartado sonoro, el juego apuesta por reforzar la brutalidad de los combates y la incomodidad de sus escenarios, mientras que las actuaciones de voz ayudan a darle personalidad a sus personajes.
Destaca particularmente la participación de Vincent Cassel interpretando a Napoleón Bonaparte, una elección que aporta presencia a una de las figuras centrales de la historia.

Conclusión: una propuesta que merece una oportunidad
Valor Mortis no pretende reinventar completamente el género soulslike, pero sí demuestra que todavía existen maneras interesantes de experimentar con una fórmula que comienza a sentirse demasiado familiar.
Su ambientación napoleónica, el combate en primera persona y la combinación de armas tradicionales con habilidades sobrenaturales consiguen darle una personalidad reconocible dentro de un mercado bastante competido.
Es cierto que presenta problemas relacionados con el equilibrio de dificultad, ciertos segmentos de exploración y algunos aspectos técnicos, pero también cuenta con suficientes virtudes para convertirse en una alternativa atractiva para quienes buscan algo diferente.
Además, su campaña, estimada alrededor de las 20 horas, ofrece una duración razonable para una experiencia enfocada en el desafío y la exploración.
Quizá lo más interesante de Valor Mortis es que no necesita convertirse en el próximo Dark Souls para justificar su existencia. Su mayor mérito está en tomar elementos conocidos y presentarlos desde una perspectiva que modifica considerablemente nuestra manera de enfrentar el peligro.
No estamos ante un soulslike perfecto ni necesariamente ante uno de los grandes referentes del género, pero sí frente a una propuesta con identidad, buenas ideas y suficiente potencial para que One More Level continúe desarrollándola.
Y en una industria donde abundan los juegos que intentan repetir exactamente las mismas fórmulas, eso ya representa un punto a su favor.

