El Súper Domingo se ha convertido en mucho más que un partido: es un ritual de reunión, emoción y buena comida. En ese escenario, Wingstop se consolida como uno de los lugares favoritos para vivir la jornada sin distracciones, apostando por una experiencia pensada para disfrutar cada jugada acompañado de sabor y ambiente.
La propuesta de Wingstop gira alrededor de una experiencia completa. Un entorno animado, pantallas de gran formato y un menú diseñado para compartir hacen que la marca se posicione como una de las opciones más atractivas para seguir el partido, ya sea desde sus sucursales o desde casa. Su oferta abarca desde alitas y boneless hasta hamburguesas, permitiendo que cada invitado encuentre algo que se ajuste a su antojo durante todo el juego.
Uno de los grandes diferenciadores está en la calidad de sus productos, la variedad de salsas y la ubicación estratégica de varias de sus sucursales, equipadas con megapantallas en zonas clave como Las Antenas, Mitikah, Parques Polanco, Santa Fe o Terraza Coapa. Estos espacios se transforman en auténticos puntos de encuentro para vivir uno de los eventos deportivos más importantes del año con una vibra distinta.
Durante esta temporada, los combos para compartir toman protagonismo. Wingstop ofrece paquetes familiares que van desde 35 y 50 piezas hasta opciones de 75 alitas o boneless, ideales para reuniones grandes. También hay alternativas individuales de 6 y 10 piezas, pensadas para quienes prefieren algo más personal sin perderse ni un segundo del partido.
En cuanto a sabores, los perfiles intensos y clásicos son los que dominan el Súper Domingo. Lemon Pepper, Original Hot y Mango Habanero destacan como los imperdibles de la temporada, convirtiéndose en los acompañantes ideales para este tipo de reuniones donde la comida es parte central de la experiencia.
Con esta propuesta, Wingstop busca crear momentos memorables donde el sabor, la practicidad y la emoción se mezclen de forma natural. La marca apuesta por ser parte de reuniones relajadas y divertidas, donde el ambiente, el partido y la comida se sientan tan cercanos como si el estadio estuviera a unos metros, apoyados por pantallas de hasta 2.88 x 5.12 metros y un sonido diseñado para sumergir a los asistentes en cada jugada.
¿Ustedes dónde van a vivir este Super Domingo?
