Diablo IV decidió mirar hacia atrás para celebrar los 30 años de una de las franquicias más importantes del RPG de acción. La Temporada del Legado Infernal, también conocida como la Temporada 15, lleva a los jugadores por algunos de los momentos más reconocibles de la historia de Diablo, recuperando personajes, enemigos, objetos y escenarios clásicos, pero adaptándolos a la experiencia actual de Diablo IV.
La nueva temporada comenzó el 15 de septiembre y tiene como uno de sus principales atractivos el regreso de una figura que parecía imposible de volver a ver: Deckard Caín. El legendario Horadrim aparece nuevamente para advertir sobre la llegada de tres Errantes Oscuros y una amenaza relacionada directamente con los Males Supremos.

Un viaje por la historia de Diablo
La historia de temporada funciona prácticamente como un recorrido por diferentes etapas de la franquicia. Los jugadores tendrán que enfrentarse a ecos de Diablo, Baal y Mefisto en escenarios que recuerdan directamente a algunos de los lugares más importantes de los juegos anteriores.
Diablo aparece bajo la Catedral de Tristram, Baal espera en la Cima de Arreat y Mefisto se encuentra en la Represión del Odio. La idea no es simplemente reutilizar estos personajes, sino convertirlos en parte de una nueva aventura dentro de Santuario.
Después de derrotarlos, los jugadores obtienen las llamadas Esquirlas del Mal. Cada una está relacionada con uno de los tres Males Supremos y permite adoptar parte de su poder. Diablo aporta daño de fuego, Baal daño de frío y Mefisto daño físico, aunque también existe un riesgo: portar una esquirla aumenta la vulnerabilidad frente al Mal Supremo correspondiente.
Esto hace que la nueva mecánica tenga algo que ha acompañado a Diablo desde sus primeros juegos: conseguir más poder siempre implica asumir algún tipo de riesgo.

El regreso de objetos legendarios
Otro de los grandes atractivos de esta temporada es la llegada de los Únicos de Legado, objetos inspirados en reliquias que los jugadores veteranos seguramente reconocerán.
Entre ellos están la Corona de Leoric, los Brazales de Némesis, la Piedra de Jordán, la Aguja de Arioc, la Pesquisa de Henri, In-Geom, El Horno y la Garduña de Messerschmidt, además de un objeto relacionado con el siempre extraño mundo bovino de Diablo.
Lo interesante es que estos objetos no desaparecerán cuando termine la temporada. Blizzard confirmó que pasarán a formar parte de manera permanente de los reinos de temporada y eterno, por lo que su incorporación tiene consecuencias más allá de esta celebración de aniversario.
Además, varios de estos objetos pueden convertirse en abalorios únicos para el sistema de Talismán, lo que abre nuevas posibilidades para experimentar con diferentes configuraciones y aprovechar poderes clásicos en espacios distintos del equipo.

El Cubo Horádrico también tiene protagonismo
La nostalgia no se queda únicamente en los nombres. Una de las novedades que más ha llamado la atención de la comunidad es el regreso del Cubo Horádrico, utilizado como parte de nuevas opciones de fabricación y transformación de objetos.
La temporada también recupera elementos asociados con Diablo II, incluyendo palabras rúnicas que los jugadores pueden utilizar mediante el cubo. Entre las combinaciones disponibles aparecen nombres tan conocidos como Stealth, Enigma, Infinity, Call to Arms, Edge y Grief.
Esto le da a la temporada un componente de exploración bastante interesante, especialmente para quienes conocen la historia de la franquicia y disfrutan encontrar referencias que van más allá de los simples cosméticos.

Pesadillas, emboscadas y nuevas formas de jugar
La Temporada del Legado Infernal también introduce las Pesadillas en Vigilia, actividades que llevan a los jugadores por versiones recreadas de momentos clásicos de Diablo. A esto se suman nuevas emboscadas en el mundo abierto y diferentes modificadores relacionados con las Esquirlas del Mal.
El sistema de progresión gira alrededor de los Planes de Guerra y la reputación que se obtiene participando en las actividades de temporada. Esto permite desbloquear mejoras y modificadores mientras se avanza por los diferentes rangos.
En total existen nueve rangos de temporada y más de 125 objetivos, con recompensas que incluyen puntos de habilidad, puntos de Paragón, Chispas Resplandecientes, alijos de objetos Míticos, materiales y elementos cosméticos.

Más opciones para conseguir equipo
Uno de los puntos importantes para los jugadores que disfrutan del endgame está en los cambios relacionados con la fabricación de objetos Míticos. La temporada busca hacer más determinista parte de este proceso, reduciendo un poco la sensación de depender exclusivamente de la suerte para conseguir determinados resultados.
También se añadieron nuevos objetos y sistemas relacionados con la progresión, mientras que algunos elementos de temporadas anteriores recibieron ajustes para integrarse mejor con las nuevas mecánicas.
Y si eres de los que termina acumulando objetos por todos lados, Blizzard también incorporó el Correo Horádrico, una especie de buzón dentro del juego que puede entregar recompensas, suministros y objetos conmemorativos directamente a la cuenta.

Una celebración para los veteranos
Quizá lo más interesante del Legado Infernal es que no intenta presentar simplemente otra amenaza completamente nueva. Esta vez Diablo IV apuesta por mirar hacia atrás y utilizar los 30 años de historia de la franquicia como parte de su contenido.
Ver nuevamente a Deckard Caín, enfrentarse a Diablo, Baal y Mefisto y encontrarse con objetos como la Piedra de Jordán o In-Geom convierte la temporada en una especie de carta de amor para quienes llevan años siguiendo la saga.
Eso sí, la temporada no ha comenzado completamente libre de problemas. Blizzard ha tenido que lanzar correcciones para solucionar diferentes errores relacionados con la campaña, actividades, objetos y sistemas de progresión. El parche 3.2.2, lanzado este 30 de septiembre, corrigió entre otras cosas problemas que podían bloquear el avance de la campaña de temporada y errores relacionados con algunos objetos.
Con todo, el Legado Infernal representa una temporada bastante particular para Diablo IV. No solamente añade nuevas formas de conseguir equipo o mejorar personajes, sino que utiliza buena parte de la historia de la franquicia como materia prima.
Y considerando que Diablo acaba de cumplir 30 años, pocas cosas podían ser más apropiadas que volver a Tristram, Arreat y la Represión del Odio para recordar por qué estos lugares y personajes se convirtieron en parte importante de la historia del género.
La Temporada del Legado Infernal ya está disponible en Diablo IV y, con sus nuevos objetos, sistemas y referencias a los juegos anteriores, promete ser una de las temporadas más cargadas de nostalgia que ha recibido el juego hasta ahora.
